Nov 11, 2022
Hace varios años, el marido de Jina, Rober, fue secuestrado por extremistas islámicos por negarse a abandonar su fe en Jesús. «Tengo a mi Dios y eso es todo», respondió a los radicales. Rober desapareció y, finalmente, fue dado por muerto por las autoridades locales cuando Apo, su hijo, sólo tenía un año.
Aunque la vida no ha estado exenta de desafíos para esta familia, Jina y su madre encontraron apoyo en el Centro de Esperanza de la Iglesia de la Alianza, en Alepo. Allí, Jina aprendió un oficio y su hijo encontró un grupo de amigos. Continúan tratando de sanar las heridas, pero su esperanza sigue viva.